Guillermo García: “Pensar en el vino argentino sin Mendoza, es como pensar en la Bandera Argentina sin el sol”

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Hace veinte años que el contador Guillermo García está vinculado a la vitivinicultura argentina: ha sido consultor en inversiones vinculadas al sector, asesor financiero de las cooperativas, fue parte del Plan Estratégico Argentino Vitivinícola, y, desde el 2008 está al frente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, es decir que hace seis años, Guillermo preside la institución que garantiza la genuinidad de los productos, lo que implica una lucha permanente contra el fraude, entre otras cosas, relacionado a los varietales, año de cosecha, origen geográfico de los vinos y utilización de productos no permitidos en la legislación argentina.

“También hay infracciones vinculadas a la exhibición de las menciones obligatorias o a expresiones incorrectas con el ánimo de engañar al consumidor”, dice García. Por eso, la función principal del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), es observar la actividad vitivinícola, con la incorporación constante de tecnología y recursos humanos para evitar todo lo que pueda dañar la imagen del vino argentino en el país y en el mundo.

Ciudad de Mendoza: ¿Cómo comienza su interés por el mundo del vino?

Guillermo: Nací en Alvear, lugar con un pasado vinculado a la vitivinicultura. De niño era común hablar de la uva y del vino, y jugar entre los viñedos. Si bien mi familia no tenía origen viñatero, el entorno sí. Con los años los temas financieros acapararon mi atención. Hay muchísimo por hacer porque el mundo cambia, muta, innova. La vitivinicultura argentina hace años entró en un camino distinto, es decir, antes era una vitivinicultura de volumen y ahora pasó a estar vinculada con la calidad. Ese cambio de paradigma se produce constantemente. El mundo vitivinícola está cambiando y eso lleva a un interés particular del mundo por el vino argentino. Aparecen los más diversos actores e inversores. Eso es bueno porque quiere decir que el mundo está entendiendo que en la vitivinicultura es posible desarrollar valores culturales vinculados a los negocios.

Ciudad de Mendoza: ¿Desde que asumió como presidente del INV, qué cambios se han realizado? ¿Cuáles son los ejes principales de su gestión?

Guillermo: La foto del INV en el 2007 era una foto gris en donde la industria vitivinícola iba en Fórmula 1 y el Instituto Nacional de Vitivinicultura iba en carreta, trataba con todo el esfuerzo de su gente de seguirla pero se notaba una distancia, entonces nosotros nos pusimos un objetivo claro: la modernización tecnológica. Para tener presencia internacional, había que invertir. La modernización implicaba trazabilidad completa de los productos desde el momento en que la uva ingresaba a la bodega, a partir de ahí todo debía ser electrónico. Nuestra función es controlar y prevenir. Además hemos agregado la trazabilidad desde la finca a la bodega, para eso implementamos la tarjeta del viñatero, que nos permite tener el control de cuándo, cuánto y qué uva ingresa a la bodega.

Ciudad de Mendoza: ¿En qué aspecto considera que se debe trabajar más, es decir, dónde cree que hay que poner énfasis este año?

Guillermo: Indudablemente hemos realizado un plan de modernización en los últimos cuatro años con inversiones que incluyen la construcción de un laboratorio en La Rioja, General Alvear, y ahora estamos avanzando en uno en San Martín. Contamos con la tecnología asociada para disponer del equipamiento, de manera tal que Argentina tenga uno de los laboratorios más importantes del mundo. Tenemos trece laboratorios en el país. No sólo controlamos el vino sino también el alcohol etílico y metílico. Tenemos un rol muy importante en cuanto a asegurarnos que los productos lleguen al destino que corresponde y que se utilicen para el fin que corresponde. Tenemos que invertir más, estamos en un punto de partida totalmente distinto al de otros años. Contamos con mucha más tecnología que nos permite estar a la altura de las circunstancias y tenemos que avanzar en la acreditación de nuestras prácticas. Todo esto, a fin de ser un laboratorio de referencia internacional.

Ciudad de Mendoza: ¿Qué opinión tiene en cuanto a la competencia vitivinícola que tiene Argentina y nuestra provincia?

Guillermo: Nos cuesta darnos cuenta la trascendencia que está teniendo la Argentina para la vitivinicultura mundial. Nuestros enólogos van al mundo, se expresan y muestran sus conocimientos. Es posible tener en otras provincias, productos de excelente calidad por el efecto contagio que ha producido Mendoza. Estamos ampliando la capacidad de un país productivo con valor agregado.

Ciudad de Mendoza: ¿Considera que estamos a la altura de las grandes capitales de mundo? ¿Por qué?

Guillermo: Sí, no hay dudas. Tengo la suerte de poder comparar, ver lo que sucede en el mundo y degustar vinos de las distintas latitudes. El vino argentino, puedo asegurar, que tiene personalidad, eso se nota en las degustaciones mundiales. Hay una excelente conjunción de clima, suelo, medio ambiente, recursos humanos y turismo. Por eso, hablar de Capital Internacional del Vino, para nosotros es el sol en la Bandera Argentina; a nadie se le ocurriría pensar en la Bandera Argentina sin el sol, como a nadie se le ocurriría pensar en el vino argentino sin Mendoza.

Ciudad de Mendoza: ¿En qué aspectos hay que hacer hincapié para mejorar la industria vitivinícola?

Guillermo: Hay un aspecto que tiene que ver con la competitividad. Nosotros vivíamos del mercado  interno, nuestras exportaciones alcanzaban el 10 por ciento de nuestras ventas. Hoy pasamos el 25 y el 30 por ciento del total de nuestras ventas. No podemos descuidar nuestro mercado interno y tenemos que ser concientes de que hemos pasado a internacionalizarnos. Esto implica que entramos a jugar en la liga de los grandes jugadores del mundo que no nos van a hacer la vida fácil. Al principio éramos una pequeña gota en el océano y cuando empezamos a tener presencia internacional aparecieron nuestros competidores. Esto hace que tengamos un desafío fuerte de continuar manteniendo las políticas de promoción del vino en el mercado interno, y en el externo no podemos aflojar en eso. Es la clave para la subsistencia de la vitivinicultura: promoción y calidad. El otro factor es el de la innovación, hemos impulsado programas como el de Vino Turista que pretende establecer en las mesas de los restaurantes una calidad de referencia para aquel consumidor que quiera tener una buena relación calidad precio con un producto honesto. La otra innovación es el desarrollo del Bag in box, con mucha presencia a nivel nacional. Esto es: menos insumos y más vino, que es lo que nos interesa. Vamos a trabajar  en el consumo responsable del alcohol, en el cuidado de las acciones que desarrolla la bodega, en el marketing, en la creatividad y en la etiqueta para que se entienda que hay que consumir en la justa medida. Además, abordaremos programas que tienen que ver con la prevención vial.

Ciudad de Mendoza: ¿Qué acciones se llevan adelante para favorecer el turismo?

Guillermo: Hay que tener en cuenta que nosotros somos un organismo técnico de fiscalización, no tenemos acciones de promoción vinculada al turismo, nuestra participación está asociada al concepto de la calidad del producto, de la seguridad alimentaria.

Ciudad de Mendoza: Y en cuanto a las proyecciones a futuro, ¿qué medidas tiene pensadas?

Guillermo: Más tecnología, más innovación, tener plantas certificadas, buena producción en volumen y calidad, consumo responsable.

Ciudad de Mendoza: ¿Varietal preferido?

Guillermo: Soy amante del asado; el Malbec me apasiona pero también el Sauvignon Blanc. Hubo una evolución y cuidado de nuestros enólogos ingenieros agrónomos, eso genera productos extraordinarios. Uno puede decir que hasta el Bonarda es extraordinario en la Argentina. Nuestros vinos están teniendo personalidad.

Ciudad de Mendoza: Dígame la principal característica del vino argentino.

Guillermo: Tenemos vinos con uvas sanas por nuestro clima; la simbiosis entre la finca y el enólogo se nota en el producto.

Ciudad de Mendoza: Mendoza quedó posicionada como una de las 21 Ciudades Maravillosas. ¿Qué opina al respecto?

Es la asociación de varios conceptos: la gente cuando aprecia un lugar aprecia lo cultural. A mi me fascina Ciudad del Cabo, no por la ciudad sino por su historia, su cultura; y en Mendoza pasa lo mismo, las imágenes son más bellas a partir de lo cultural, de las imágenes del vino, del turismo, de sus paisajes… Mendoza me gusta por todo lo que implica.

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