Entrevista a Marcelo Pelleriti, el Jimi Hendrix del vino

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Todos tenemos pasiones; todos tenemos grandes amores. En el caso de Marcelo Pelleriti, director general y enólogo de bodega Monteviejo, rock y vino reflejan su personalidad a la perfección, siendo el Malbec y Jimi Hendrix, su maridaje ideal. Marcelo es, además, el primer argentino en obtener los 100 puntos Parker por el vino Chateau La Violette 2010, un Merlot elaborado en Pomerol.

Así como Hendrix es considerado uno de los mejores y más influyentes guitarristas eléctricos de la historia de la música popular, y uno de los músicos más importantes del siglo XX, Marcelo es, actualmente, un referente de la enología argentina a nivel mundial. Es un joven profesional que aprendió de la mano de Michel Rolland a interpretar el viñedo y a hacer vinos que se destacan en el mundo. Desde hace años dirige las cosechas en Bordeaux de Chateau La Violette y Chateau Le Gay.

Todos los años, Pelleriti viaja a Francia para la Vendimia, luego de haber dirigido las cosechas en Monteviejo. Esta experiencia lo convirtió en el primer enólogo argentino en obtener los 100 puntos Parker por el vino Chateau La Violette 2010, un Merlot elaborado en Pomerol, además de lograr altos puntajes en vinos argentinos.

Los pequeños detalles y gustos marcan la personalidad y originalidad de una persona, y nos permiten conocer en qué parte del universo está parado. Marcelo elige Malbec por sobre cualquier otro varietal; rock ante el resto de los géneros musicales; escucha a Hendrix por ser un visionario, un artista con identidad, pero también disfruta de las melodías de Radiohead, entre otros grandes. Su gusto musical es tan variado, como las grandes ideas que aporta para el mundo del vino.

El instrumento preferido de Pelleriti es la guitarra, y cada vez que la hace sonar, la primera nota que toca es Mi menor; cuenta que no sabe por qué, pero sospechamos que es por la marcada personalidad que tiene, al igual que él.

Con una buena entraña y un rico vino argentino, démosle play a la entrevista. ¡Y que suene Little wing!

Ciudad de Mendoza: ¿Cuándo y cómo comienza tu relación con el vino? ¿Y con la música?

Marcelo: Todo comienza desde muy pequeño. El vino desde los 5 años, con mi abuelo. Lo ayudaba a hacer su vino patero. Con la música comencé a los 7, cuando mi viejo me regaló mi primera guitarra.

Ciudad de Mendoza: ¿Combinas el vino y la música?

Marcelo: Sí, siempre. En mi vida no hay un sólo día sin música. Hoy mi bodega tiene vino y música, y  siempre vienen músicos apasionados por el vino y la música. Tengo varios proyectos con Pedro Aznar, AbreMundos, un sueño hecho realidad; con Felipe Staiti, un tipo de mucha sensibilidad, un dotado musical y un gran amigo; y junto a mi amigo Rano Sarbach, además de su vino, estamos en un proyecto hermoso de música, el Wine Rock.

Ciudad de Mendoza: ¿Sos el organizador del Wine Rock?

Marcelo: Soy el organizador junto a Rano Sarbach, Matías Camisani y Pablo Molinengo, es como volver a los 17, es un sueño hecho realidad, es volver a ser niño, es recordar cuando conocí a mi esposa a los 20 años. Con ella organizamos toda la movida cultural del evento. Me lleva a estar muy cerca de ser niño, de no querer ser grande nunca más.

Ciudad de Mendoza: ¿Qué significa para vos, ser un referente de la enología argentina, a nivel mundial?

Marcelo: Orgullo de ser argentino y de ser parte de la mejor selección de enólogos del mundo. Es un verdadero lujo, tengo colegas que son increíbles. Sólo pienso en que mi país esté bien arriba en el mundo del vino.

Ciudad de Mendoza: Trabajaste con Michel Rolland. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué es lo que más admirás de Michel?

Marcelo: Michel ya no es un jefe, es un padre, fue mi mentor, aprendí la simpleza de hacer vinos, aprendí la humildad y el respeto por la tierra. Es una persona con una sensibilidad increíble que lo lleva a expresar su talento de una manera muy alegre, lleva el vino en su sangre, en sus genes. Sólo debo agradecer todo lo que me ha pasado en el mundo del vino.

Ciudad de Mendoza: Obtuviste los 100 puntos de la mano de Robert Parker. ¿Cuál fue el vino estrella? ¿Qué tiene de especial y por qué creés que recibió esa puntuación?

Marcelo: El vino fue Chateau La Violette 2010, de Pomerol, Francia, y lo especial que tiene es que es un vino directo, expresivo. Te diría que llegó a tocar algún recuerdo feliz de quien lo puntuó. 100 puntos fue un gran momento para Parker, que lo elevó a una situación de placer que no olvidará.

Ciudad de Mendoza: Tu vida se divide entre Argentina y Francia. ¿Qué trabajos realizás en cada uno de estos países?

Marcelo: En ambos lugares hago vinos. En Argentina tengo un equipo de lujo con gente muy apasionada que realmente contagia su inquietud por hacer mejores vinos, gente muy sensible y eso es lo lindo del mundo del vino, trabajar con equipos de por vida que sólo piensan en que sus hijos puedan disfrutar nuestros productos en 30 años.

Ciudad de Mendoza: ¿Cómo te organizás para no descuidar la música y el vino, y cumplir con las responsabilidades de ambas cosas?

Marcelo: Cuando se ama lo que se hace siempre hay tiempo, no trabajo, vivo disfrutando lo que hago, vivo con pasión, y trato de transmitir esa pasión a mi familia, porque sin ellos nada sirve.

Ciudad de Mendoza: ¿De qué manera creés que se relaciona el vino y la música?

Marcelo: Con momentos y situaciones con amigos. Cuando estás con una copa de vino y conversás con tu hijo de sus grandes ilusiones, cuando compartís con un amigo la verdadera amistad, cuando la reconciliación sucede y te acerca a un ser querido.

Ciudad de Mendoza: ¿Te inspirás en la música para hacer vinos?

Marcelo: Obvio, vivo en las nubes y soñando con ideales de vinos que quizás nunca sucedan, pero está bueno soñar sabores y aromas, el vino ideal en nuestras mentes.

Ciudad de Mendoza: ¿Cuáles son los principales vinos que has creado y qué característica distintiva tienen?

Marcelo: Chateau La Violette es un sueño de vino, simple de comprender, expresivo desde la primera gota, floral, mineral, elegante, muy largo. La Violeta en Argentina, ahí está puesto toda la escuela y aprendizaje de años, la máxima expresión de mi tierra y toda la fuerza de mi gente. Octava Alta, con Pedro Aznar, resalta por su textura, estructura, frescura y personalidad de nuevas creaciones y de nuevos terroirs, Malbec y Cabernet Franc, un matrimonio perfecto.

Ciudad de Mendoza: ¿Creés que Mendoza está a la altura de las grandes capitales del vino?

Marcelo: Obvio, y cada día tendrá más imagen para ser un gran lugar para visitar. Sólo hay que cuidar nuestra cultura y educar a nuestros hijos para que comprendan que un visitante de cualquier lugar del mundo vale mucho, hay que atenderlo como si fuese de la familia, son ellos los que van a comunicar lo que vivieron en Mendoza.

Ciudad de Mendoza: ¿Próximos proyectos?

Marcelo: Por ahora no, sólo cumplir los objetivos de los proyectos en marcha, no tengo más tiempo en mis días.

Ciudad de Mendoza: ¿Vino, canción y momento ideal?

Marcelo: Little wing de Hendrix, un buen Sauvignon de Mariflor y un buen pulpo de Oviedo con Michel Rolland, Henri Parent y Emilio Garip.

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